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Imaginarlo hace apenas dos meses parecía una osadía. Y, sin embargo, el retorno de la ACB es ya toda una realidad que este miércoles, con el Barcelona-Joventut como partido inaugural (15.30 h., Vamos), tendrá su balón al aire, tres meses después (101 días pasaron desde la disputa de la jornada 23) del parón total por el coronavirus. Allá donde tantos han naufragado, hasta la propia Euroliga, la competición nacional, tantas veces maltratada por sus propios integrantes, ha conseguido sobrevivir, subiéndose a la ola de la vuelta de LaLiga de fútbol y de las facilidades gubernamentales para ello.

Tras una pretemporada exprés, gozará ahora de dos semanas de escaparate, de lucimiento en Valencia -imprescindible el mecenazgo e impulso de Juan Roig-, casi el único baloncesto de máximo nivel en todo el planeta (se han cancelado 27 ligas en Europa, sólo la Bundesliga actualmente está en juego y la NBA no arrancaría hasta finales de julio). También será una buena prueba para calibrar su salud, el a priori excelente escenario y todas las incógnitas que rodean a un torneo sin nada parecido en el pasado y, seguramente, tampoco en el futuro.

El lema es ‘Volver es ganar’, haciendo hincapié en la esperanzadora noticia de la vuelta a la normalidad del juego, del ansia de baloncesto de un aficionado que, sin embargo, no podrá estar en las gradas de la Fuente de San Luis. Pero también volver es paliar pérdidas económicas y por eso los esfuerzos organizativos se han centrado en que nada falle en Valencia. En la seguridad sanitaria, con sólo el positivo previo de Francis Alonso, del Unicaja, que quedó aislado. Y con la improbabilidad de que surjan nuevos casos una vez recluidos todos los participantes en la burbuja, incluido un dispositivo hospitalario en L’Alqueria, los estupendos campos anexos a La Fonteta.

También incógnitas rodean al estado físico y técnico de los jugadores. Avisa Alex Mumbrú, entrenador del Bilbao, que «los porcentajes de tiro no serán los mismos que en los últimos partidos antes del parón» y que «el rebote será muy importante». Ya se ha comprobado en Alemania, como cuesta recobrar el feeling, como se resiente el espectáculo. El temor a las lesiones es otra de las grandes preocupaciones. «La clave es no tener miedo. Toda la sociedad ha corrido algún riesgo, así a nosotros nos toca éste por el bien del baloncesto. Es bueno que se arranque, que esto no pare. Y como nos gusta y lo amamos, para adelante», reflexionaba San Emeterio sobre el compromiso de los jugadores, aunque varios d