+57 313 687 7400 marinosradio@gmail.com
Seleccionar página

La incertidumbre es casi peor que el dolor. Los días son largos y las noches eternas. James Rodríguez sigue sin definir su futuro, y si bien el Nápoles y el Atlético luchan por fichar cuanto antes al crack colombiano, lo cierto es que el cucuteño no vive su mejor verano.

Tras una temporada para el olvido con el Bayern de Múnich, llena de lesiones y decisiones técnicas que lo alejaron muchas veces del equipo principal, el mediocampista tuvo revancha en la Copa América de Brasil, pero ni el mismo James pensó en quedarse tan pronto eliminado, luego de una fase de grupos perfecta.

Aunque estuvo en el once ideal del certamen, para nadie es un secreto que a Rodríguez le faltó más protagonismo ante Chile, en los octavos de final. Quedó en deuda, no frotó su lámpara, y tanto él como la Tricolor se despidieron del torneo entre lágrimas.

James es sinónimo de clase. La zurda que lo acompaña vale oro, pero en el fútbol a veces lo lógico termina siendo ilógico. Si bien aún es jugador de Real Madrid, y sin duda alguna encajaría perfecto con Eden Hazard, nuevo fichaje merengue, ya Zinedine Zidane ha dejado en claro que no va a contar con él en la temporada que se avecina.

Si por un lado llueve, por el otro no escampa. El ’10’ cafetero ya sabe que su futuro no será en la Casa Blanca, pero aún no conoce en dónde finalmente terminará: si en la Serie A con el Nápoles o en Madrid, pero como futbolista del Atlético del Cholo Simeone.